EN JUEGO DE RAYAS
En esta casa, cada gesto se ha medido al detalle, desde el diseño de los rodapiés hasta las puertas, desde las tapicerías hasta el mobiliario. Y todo armonizado bajo las rayas como señas de identidad.
BRILLO, REFLEJOS Y ENCANTO EN EL RECIBIDOR El acceso a la vivienda se acompaña de una consola forrada de espejo y una lámpara con pantalla blanca y pie cromado, ambas del estudio 2M&S. En el pilar pintado de gris se camufló el radiador con una rejilla y una base abierta, que recrea la estética del rodapié. Al otro lado de la puerta, veleta de zinc procedente de El Teatro de los Sueños.
Un matrimonio joven con la ilusión de quien emprende nuevos proyectos y un piso generoso en luz y metros. Con estos ingredientes, los propietarios lograron lo que habían soñado tantas veces: un espacio íntimo y personal a la vez que polivalente, capaz de adaptarse a las necesidades que cada ocasión exige. Para ello, contaron con la colaboración y buenas ideas de Miren de Múgica, Silvia Salama y Margarita Alaminos, interioristas del estudio 2M&S Decoración. Tras un periodo de reflexión, el proyecto empezó a tomar forma. Con el tiempo, se convirtió en un espectacular espacio repleto de soluciones frescas y actuales. Al tratarse de un piso antiguo, se puso especial interés en la redistribución de los ambientes.
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En primer lugar, se integraron las terrazas –dos de ellas en los dormitorios, y otra en la zona de estar–, con el objetivo de incrementar la superficie aprovechable y proporcionar una mayor iluminación natural al conjunto. A continuación, se procedió a organizar de nuevo el espacio. La presencia de columnas maestras a la vista fue aprovechada para diferenciar las distintas áreas que forman el salón. Así, entre el recibidor y el salón se alineó un tercer pilar a los dos existentes y entre ellos se situaron paneles de cristal con persianas venecianas de madera. El resultado es una pared diferente, con una atractiva sucesión de elementos llenos y vacíos, tras la que se colocó la zona de comedor. Para dar independencia a este último cuando se desea, se instalaron dos frentes de puertas plegables de librillo, que cierran o abren el espacio al salón y al pasillo respectivamente. También aquí, como en toda la casa, el juego de tonos crema y gris metalizado de los muebles, más el blanco del suelo de roble pintado, realza los elementos estructurales. También la cocina, en la que prima la estética pop de los años setenta, reproduce las mismas gamas de color.
En cuanto al dormitorio principal cabe destacar su peculiar distribución, que convierte al cuarto de baño en un factor clave. Es a través de este espacio de aseo –con el que forma un tándem cien por cien armónico– por el que se llega a la zona de descanso, en cuyo perímetro se han construido armarios empotrados de pared a pared. El centro de la habitación lo ocupa la cama, totalmente exenta, dispuesta de espaldas a la entrada y con un gran cabecero con hornacinas e iluminado con apliques de luz.