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Una mirada en perspectiva desde el inmenso vestíbulo ya descubre que nos encontramos en un espacio muy bien concebido donde resultan evidentes las claves de una buena vivienda. A saber, generosa luz natural, amplitud de superficie y sólidas soluciones de interiorismo. Y es que los propietarios de esta casa situada en pleno centro de Madrid vieron cumplido el sueño de muchas personas: unir dos pisos contiguos y realizar una reforma integral que transformó cada espacio según el gusto y necesidades de la familia. Para proyectar la nueva distribución confiaron en el arquitecto Carlos Mancho, del estudio A3 Arquitectos.
Su propuesta de organización hizo hincapié especial en la fluidez de tránsito y la comunicación visual entre las diferentes estancias. De este modo, vemos cómo mediante una secuencia de vanos simétricos es posible disfrutar de una extensa panorámica de la casa. Y este recurso favorece también la óptima circulación de la luz natural. Al tratarse de una superficie compleja, las instalaciones de audio, climatización y domótica, diseñadas por Alberto Mancho, han aportado un plus de confort.
El interiorismo es obra de Laminter – el estudio de las hermanas Ana, Juana y María Delgado. Su intención de «unificar ambientes para que todo tuviera una concordancia» es un hecho: en la mayoría de los suelos encontramos tarima de madera de lama ancha y, a tono con el color de ésta, en otras zonas se optó por baldosas de pizarra; las paredes blancas con un matiz grisáceo reflejan la luz, además de surtir un efecto relajante; y el empleo reiterado de ciertos materiales o recursos –panelados, terciopelo, alfombras...– establecen una sensación de continuidad que llena de equilibrio y coherencia.
En cuanto al mobiliario, los diseños de líneas depuradas –obra de las decoradoras– forman un perfect mix con las piezas antiguas, muchas de anticuarios y subastas de Londres, donde los dueños vivieron anteriormente.