UNA CASA LLENA DE EMOCIONES
En lo que fue una academia de enseñanza en un edificio centenario de Barcelona, una certera reforma y un interiorismo marcado por el arte y las piezas con carácter han creado una casa llena de emociones.
SALÓN ABIERTO
La zona de estar gira en torno a la chimenea, la cual se encontraba tapiada y
«reapareció» durante la rehabilitación. Sobre ella, un cuadro de Robert Combas y, en primer término, dos butacas de los años 50 adquiridas en un desembalaje.
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Esta vivienda muestra en cada espacio, en cada detalle y, sobre todo, en su esencia un fiel reflejo de la personalidad y gustos de su propietario. Para empezar, el edificio está pleno de fuerza y la reforma realizada se ha encargado de mostrarla. Los altos techos perfilados con molduras sencillas pero patentes, las puertas lacadas, los canteados de cuarterones de los pasos a la galería, la tarima de marquetería, la chimenea... se han mantenido y recuperado con verdadero mimo. Ese punto de partida, la mezcla de un profundo respeto por lo bueno del pasado con conceptos actuales, también se ha aplicado al concebir los espacios y al seleccionar las piezas de mobiliario y los detalles. Destaca la colección de alfombras contemporáneas –obras de autor de The Rug Company o BSB– y kilims orientales que cubren, enmarcan, avivan y personalizan todos y cada uno de los ambientes.
Alzando la mirada del suelo a las paredes, otro dato más que marca la singularidad de la casa: cuadros y esculturas dejan patente la indudable sensibilidad y pasión por el arte actual que siente el propietario. De igual forma, los recuerdos de viajes, los muebles hechos a medida, las exquisitas lámparas y las piezas vintage –algunas con la firma de célebres diseñadores, otras de padre anónimo– adquiridas en desembalajes y mercadillos de distintas partes del mundo configuran un perfil y un escenario de marcado acento cosmopolita. Es la consecuencia de aunar un particular estilo propio con un continente que mantiene el sabor del ayer.