UNA CASA CON MATERIAL SENSIBLE
Piedra autóctona, madera de iroco, telas de algodón y lino... Los interioristas de IP Design han cuidado cada detalle al renovar esta masía mallorquina. ¿Su objetivo? Lograr un espacio tradicional con alma contemporánea.
IROCO EN EL BAÑO
Tratado al aceite, se ha elegido para los frentes de los muebles. También reviste el suelo que, de este modo, se unifica con el del dormitorio. Destaca la forma de instalar el espejo, en un rebaje de la pared. La encimera y los lavabos son de mármol negro italiano y la grifería es de la firma Vola.
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Ver cumplido un sueño de felicidad en tiempo récord. Así de rotundos se manifiestan los propietarios de esta vivienda. ¿La causa de la euforia? La reforma, estando a miles de kilómetros de distancia, de una vieja masía en el campo mallorquín, en sólo un año y que todo, absolutamente todo, resulte de su agrado. Sí, claro, tanta magia tiene truco: Iris y Patrick Stewen, de IP Design, expertos en la rehabilitación de estas viviendas tradicionales, se ocuparon de ges- tar y dirigir el proyecto. Iris explica que, bajo la idea de crear un interior moderno dentro de una estructura antigua, «la reforma ha sido integral, hemos cuidado hasta el último detalle, elegido el color de cada pared y escogido objeto por objeto, incluidos juguetes para los niños».
Había una limitación importante: el propietario padece una alergia a los productos químicos y absolutamente todo debía pasar un exhaustivo control. Por ejemplo, la pintura de las paredes tuvo que recibir el ok de un laboratorio alemán. «Elegimos productos de la serie eco de Procolor, con una carta de tonos a medida», añade Iris.
El resultado: Jasmine en el baño, Verde olivo en el dormitorio..., colores muy cálidos y acogedores «siempre –indica– con una base de rojo, que aporta calidez y sintoniza con la piedra del suelo».
De las actuaciones realizadas en la reforma, a cargo del constructor Federico Ruzafa –elevar techos para ganar en altura y elegancia, ampliar estancias...–, destaca sobremanera el tratamiento de las superficies. Además de la textura de las paredes –mate y luminosa–, el acabado de los suelos es suave y confortable. En zonas comunes, es de piedra de Santanyí, en baldosas de 60 x 60 cm, una medida inusual escogida con la intención de agrandar visualmente los espacios. Mientras, el iroco de las estancias privadas, que invita a andar descalzo, se ha tratado con un aceite especial de la firma sueca Carl’s. Las telas, en algodón o lino, aportan frescura, una meditada sencillez y facilidad de mantenimiento a una serena decoración neorrústica.