UNA CASA PARA RENOVARSE Y VIVIR
Este piso madrileño ha resurgido de sus cenizas para convertirse en la casa perfecta para un single: pocas, pero espaciosas estancias, que el mobiliario ha vestido de un estilo retro chispeante.
UNIÓN DE ÉPOCAS
El aparador y la mesa de comedor, dos diseños art déco, en Los Modernos, imprimen un sello especial a la estancia. Las sillas Andrea son de Andreu World; las lámparas de pie, de Anmoder; y la alfombra extralarge, de BSB. La araña, de anticuario, es una pieza del s. XIX de cristal de La Granja. La fotografía la firma Regina Pombo; el mantel, la cristalería y la vajilla proceden de Becara.
PUBLICIDAD
La casa parecía la de Drácula: oscura, vieja, llena de habitaciones..., aunque su amplitud y la ubicación en el centro de Madrid compensaban todos los inconvenientes», recuerda el propietario. Así, la reforma que realizó, proyectada por la interiorista Alba Ausín, fue total. No sólo hubo que renovar instalaciones y revestimientos –«la cocina conservaba la pila de mármol y los fogones de carbón, no había gas ni calefacción...»–, sino que la distribución cambió por completo, con una concepción del espacio en la que sólo han tenido cabida estancias útiles y adecuadas al estilo de vida del dueño: un joven profesional soltero.
«Quería aprovechar al máximo la superficie con pocos, pero amplios ambientes. Por ejemplo, sólo hay un dormitorio, pero tipo suite. Y el salón es muy grande, perfecto para celebrar cómodamente las reuniones que hago en casa».
La idea era crear continuidad entre las estancias, pero sin llegar al loft. Así, los ambientes son independientes, aunque con una comunicación fluida a través de vanos –las puertas, en el dormitorio y el aseo de invitados–. Además, se ha usado madera de merbau para el suelo de toda la casa, salvo en los baños, donde es de pizarra y mármol sin pulir, y en la zona de trabajo de la cocina, pavimentada con cemento.
La uniformidad se halla también en la gama cromática elegida. Paredes y carpinterías blancas son un fondo perfecto para un mobiliario que, del art déco a la década de los cincuenta, repasa hitos del diseño industrial –obras de los Eames, Van der Rohe...–, junto a piezas de estilo Hollywood –a la manera de Tony Duquette– o de la Francia chic de André Arbus.