UN PISO BLANCO PURO
Con una distribución abierta, en este piso al borde del Cantábrico el blanco logra que la luz parezca gaditana de puro brillante y da unidad a espacios fundamentados en un particular viaje por el mundo.
AMBIENTES EN CONEXIÓN
Al fondo, una de las zonas de estar del salón, presidida por un cuadro de Gonzalo Chillida. Los asientos proceden de JMD-Decoración, las mesas auxiliares de madera sin tratar se adquirieron en Bélgica y las lámparas blancas son de Metalarte.
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Cuando sus bases están bien urdidas, poner al día el interiorismo requiere una mirada atenta y respetuosa que actualice sin traicionar el espíritu del proyecto. Aquí se ha logrado y con éxito. A saber, este piso fue rehabilitado hace años por el desaparecido decorador Juantxo Múgica, una figura recordada con cariño por los dueños. Él diseñó una distribución consistente en espacios amplios, luminosos e interconectados entre sí, y optó por el blanco para suelos y paredes. «Esta concepción se ha dejado intacta por moderna y porque sigue adaptándose a las necesidades de la familia. Ahora, sólo buscaban darle otro aire: transformar, pero sin obras», explica la interiorista Belén Bilbao.
Esta profesional, aunque especializada en locales comerciales –un ejemplo, la nueva tienda Hakei en Madrid–, también lleva a cabo reformas de oficinas y viviendas. Su misión fundamental ha sido reordenar ciertos ambientes e incorporar amistosamente los muebles recientemente adquiridos, las esculturas y los elementos decorativos, sobre todo asiáticos, que los propietarios han ido hallando en sus viajes.