UN PISO BLANCO PURO
Con una distribución abierta, en este piso al borde del Cantábrico el blanco logra que la luz parezca gaditana de puro brillante y da unidad a espacios fundamentados en un particular viaje por el mundo.
EN LA BIBLIOTECA
Sobre un secreter antiguo de caoba rubia: máscara africana, pieza esférica de cristal rojo escandinavo y vela perfumada de Acqua di Parma. Juntos componen un mix étnico y original junto a la colección de libros de viejo encuadernados en cuero.
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Cuando sus bases están bien urdidas, poner al día el interiorismo requiere una mirada atenta y respetuosa que actualice sin traicionar el espíritu del proyecto. Aquí se ha logrado y con éxito. A saber, este piso fue rehabilitado hace años por el desaparecido decorador Juantxo Múgica, una figura recordada con cariño por los dueños. Él diseñó una distribución consistente en espacios amplios, luminosos e interconectados entre sí, y optó por el blanco para suelos y paredes. «Esta concepción se ha dejado intacta por moderna y porque sigue adaptándose a las necesidades de la familia. Ahora, sólo buscaban darle otro aire: transformar, pero sin obras», explica la interiorista Belén Bilbao.
Esta profesional, aunque especializada en locales comerciales –un ejemplo, la nueva tienda Hakei en Madrid–, también lleva a cabo reformas de oficinas y viviendas. Su misión fundamental ha sido reordenar ciertos ambientes e incorporar amistosamente los muebles recientemente adquiridos, las esculturas y los elementos decorativos, sobre todo asiáticos, que los propietarios han ido hallando en sus viajes.