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UNA CASA JOVEN PARA SIEMPRE
En las antiguas colonias madrileñas a veces se hallan tesoros como esta casa. Fue el buen ojo de los propietarios y la autoridad de la arquitecta de interiores Belén Domecq quienes lo sacaron a la luz con excelencia.
LA PUERTA DE ENTRADA
La puerta de entrada a la vivienda es un atractivo diseño de vidrio forrado con lamas de iroco.

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La propuesta era muy atractiva. Materia prima: una vieja casa en una colonia antigua de viviendas en Madrid. Objetivo: crear una residencia moderna y funcional. Handicap: respetar la estética de la zona, protegida arquitectónicamente. Herramientas: el buen hacer y la experiencia de la arquitecta de interiores Belén Domecq, al frente del estudio Grupo Cosmic. Ella ha conseguido conservar una edificación que ahora encierra espacios acogedores y muy, muy actuales.
La casa, 535 m² en varios niveles, se derribó por dentro para establecer una nueva distribución, «mucho más acorde con las necesidades de una vida del siglo XXI», comenta Belén. Para ello, la interiorista dejó las plantas diáfanas, pero las compartimentó con una serie de tabiques centrales en DM lacado que, a modo de isla, quedan exentos y permiten la circulación alrededor de ellos. Este sistema aporta mucha ligereza –reforzada por los rodapiés que, al estar remetidos, hacen casi volar a las paredes– y favorece la continuidad visual. No obstante, se colocaron puertas correderas que independizan los espacios cuando es necesaria la privacidad. Esta distribución, unida a los muchos vanos con que cuenta la casa, permite que la conexión con el exterior sea total.
La construcción cuenta con un patio-jardín delantero de 150 m² y otro trasero de 200 m² que se comunican entre sí a través de las estancias de la planta baja. Las amplias correderas de cristal se encargan de ello. Asimismo, el dormitorio principal se abre a una gran terraza que amplía su zona de estar y lo llena de luz.
Al igual que una organización del espacio planteada con criterios de funcionalidad, Belén Domecq quería una decoración cómoda y perdurable, sin estar sujeta a modas ni tendencias. Una paleta de tonos neutros y texturas y materiales cálidos ejercen de equilibrado telón de fondo sobre el que resaltan las magníficas obras de arte de los propietarios y un mobiliario que deja traslucir la pasión de Belén Domecq por el diseño italiano: «Siempre me ha gustado, por calidad y por estética. Patricia Urquiola –la asturiana afincada en Milán que se ha convertido en un crack de la industria de ese país– me dijo una vez que había sido la primera en España en poner un mueble suyo en un interiorismo». Y ello sin renunciar a piezas de anticuario, que caldean el ambiente y ponen un toque de sofisticación.