UNA CASA CON EQUILIBRIO INTERIOR
Antigüedades, diseños ex profeso... La selección de piezas que
Lorenzo Castillo ha proyectado en esta casa madrileña actúa como contrapunto perfecto para la funcional y depurada arquitectura del estudio A-cero.
ZONA DE TRÁNSITO
Este área de estar del salón marca el paso hacia el comedor. El puf-mesa, de aire étnico, luce piel de cebra y ante en tono chocolate. Frente a él, un moderno sofá vestido con terciopelo de Gastón y Daniela. Las butacas son dos piezas de estilo gustaviano, con remates de cabeza de águila, pintadas y tapizadas con un terciopelo veneciano de seda en dorado.
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Pocos lugares hay para vivir cerca de Madrid como la urbanización La Finca. Aquí, rodeada de inmensas zonas verdes, se halla la vivienda del empresario Enrique Sarasola, creador de la exitosa cadena de hoteles Room Mate. El arquitecto Joaquín Torres, al frente del estudio A-cero, fue el responsable del proyecto, dos grandes cubos superpuestos que abren la construcción hacia el fantástico entorno y conforman una distribución funcional y eficaz, en la que las estancias se suceden de forma fluida. Contribuye rotundamente al éxito el exquisito interiorismo, obra de
Lorenzo Castillo: «El mayor reto fue, partiendo de una arquitectura tan marcada, con revestimientos de piedra, enormes superficies diáfanas y dobles alturas, conseguir estancias cómodas y acogedoras con evocación de hogar. Lo conseguimos recurriendo al mobiliario para compartimentar los espacios». Así, altos biombos, librerías, sofás o butacas ayudan a delimitar las distintas zonas, pero visualmente no cortan la perspectiva sobre el resto del espacio. Asimismo, los suelos se han cubierto con grandes y gruesas alfombras de lana que no sólo encuadran los ambientes, sino que aportan una cálida sensación.
Se han ideado, además, con motivos geométricos que logran aumentar la sensación de espacio.
La disposición de las piezas –todas proceden del estudio de
Lorenzo Castillo o son diseños suyos fabricados en exclusiva para esta casa– ha sido también clave: se han utilizado siempre a escala gigante y de modo simétrico para dar sensación de orden en superficies tan grandes y desiguales. El resultado: un maridaje perfecto entre arquitectura e interiorismo.