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Una corazonada: con esta palabra argumenta Javier Castilla, de La Tienda de Reforma y el estudio Reforma Obra, el genial verdeceladón que hoy viste el salón de este piso madrileño al que supo maquillar con serenidad y gran elegancia. «La primera vez que pisé su interior lo imaginé de este color, un tono cálido y luminoso que calmaría la fuerza estética de la madera rojiza, tan predominante. Y en el suelo, también de madera, alfombras de lana portuguesa que resten pesadez», comenta Javier.
Entonces llegó el mobiliario, piezas diseñadas por el propio interiorista –se pueden encontrar en su estudio, La Tienda de Reforma– y que muestran contornos muy limpios y sutiles, abrigados por suaves terciopelos y chenillas en colores sobrios como marrones y grises. Una fórmula característica en los trabajos del decorador que se compagina con alguna antigüedad llamativa, de fuerte presencia y marcada personalidad. Como colofón, focos discretísimos en el techo que dirigen la luz hacia los muebles más destacados o las pinturas que se reparten por toda casa.