UNA CASA DECORADA POR JAVIER CASTILLA
UN SUAVE IMPULSO
Los planos y acabados de este piso madrileño ya estaban concebidos cuando Javier Castilla entró en escena. Su misión: inyectarle vida y confort, rodearla de glamour y realzar las pinturas que tenían los dueños.
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UNA PIEZA CLAVE
Un escritorio del s. XVIII, en Marie Christine Reiff, separa las dos áreas del salón. En la esquina, una mesita con pie de cromo, diseño del decorador, y una escultura negra de Poral. En las mesas tintadas, ceniceros de cristal de Murano, de El Ocho,
y cristal transparente de Orrefors.
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Una corazonada: con esta palabra argumenta Javier Castilla, de La Tienda de Reforma y el estudio Reforma Obra, el genial verdeceladón que hoy viste el salón de este piso madrileño al que supo maquillar con serenidad y gran elegancia. «La primera vez que pisé su interior lo imaginé de este color, un tono cálido y luminoso que calmaría la fuerza estética de la madera rojiza, tan predominante. Y en el suelo, también de madera, alfombras de lana portuguesa que resten pesadez», comenta Javier.
Entonces llegó el mobiliario, piezas diseñadas por el propio interiorista –se pueden encontrar en su estudio, La Tienda de Reforma– y que muestran contornos muy limpios y sutiles, abrigados por suaves terciopelos y chenillas en colores sobrios como marrones y grises. Una fórmula característica en los trabajos del decorador que se compagina con alguna antigüedad llamativa, de fuerte presencia y marcada personalidad. Como colofón, focos discretísimos en el techo que dirigen la luz hacia los muebles más destacados o las pinturas que se reparten por toda casa.