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Conseguir el marco perfecto para exhibir la interesante colección de pintura del propietario y revitalizar un decorado clásico fueron los principales retos que se planteó el estudio Ramón García Jurado-Paco Pocovi a la hora de concebir este dúplex madrileño, resultado de la unión de dos pisos independientes: «Para crear la conexión de las dos plantas diseñamos una escalera que hoy representa el estilo de la totalidad de la casa», dice uno de los interioristas.
La fisionomía del edificio que lo alberga –una construcción del s. XIX–, repercutía en la manera de redistribuir de los espacios interiores del piso: «El desafío consistió en idear un contenedor moderno dentro de un cascarón antiguo lleno de muros de carga». Así que, respetando las estructuras intocables, reorganizaron el espacio evitando puertas de paso y creando vanos que dieran la sensación de fluidez espacial, así como un aspecto más contemporáneo, limpio y depurado.
En cuanto a calidades, eligieron materiales de alto nivel y gran discreción para lograr un fondo sereno. Y es que las estrellas indiscutibles son las pinturas y esculturas, que se muestran como si de una galería se tratara. Junto a este interesante reducto de arte, muebles con un diseño glamuroso, algunas obras de los propios interioristas; otros, rescatados de distintas épocas y procedencias. Como bien explican sus autores, «buscamos una modernidad clásica, con piezas contemporáneas y otras con mucha fuerza estética de las décadas de los treinta y cuarenta». En definitiva, un conjunto first class que presume de carácter varonil y de un lujo de soberbia elegancia.