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He aquí un magnífico ejemplo del nuevo chic lisboeta. Se emplaza en el barrio de Santos, una zona muy cerca del Tajo, que se rebautizado como Santos Design District por su efervescencia creativa. Con un pasado industrial, ahora se erige como centro de la vanguardia, el diseño y la moda. A tono con este entorno, en un soberbio edificio del siglo XIX, gestionado por la empresa Drago Capital, el arquitecto Miguel da Cunha ha logrado un fluido e enriquecedor diálogo entre tradición y modernidad.
Así, lo que fue una oficina es hoy esta elegante y actual vivienda. La arquitecta Ana García, directora de Drago Capital en Portugal, explica que buscaban ofrecer «casas con alma, y no una obra impersonal» y que para ello mantuvieron la distribución y numerosos elementos originales como las carpinterías, el suelo de madera maciza y ciertas molduras del techo, además de dejar a la vista en el salón la espectacular «gaiola pombalina». Pero también idearon soluciones de almacenamiento y disposición de ambientes cien por cien contemporáneas. Las paredes en color blanco grisáceo –excepto algún paño destacado– aumentan la generosa luz que recibe toda la casa.
Para equipar los distintos espacios, Miguel da Cunha optó –con la ayuda de los gurús del estilo que tienen sus establecimientos en la cool zona de Santos– por una fusión equilibrada de muebles actuales, clásicos del diseño del s. XX y piezas de anticuario, principalmente art déco y objetos vintage. El arte cobra asimismo una importancia privilegiada en la consecución de un muy sugerente mix a la última, rebosante de glamour y calidez.