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Tras años trabajando en el mundo de la moda, Artur Miranda decidió dar un giro a su andadura profesional con la creación, en 1993, del estudio Oitoemponto, al que pronto se uniría Jacques Bec. Casi una década después, se han convertido en un referente del interiorismo internacional, apostando por un estilo particularísimo muy reconocible. Esta vivienda en Famalicão, cerca de Braga, en el norte de Portugal, constituye un soberbio catálogo de su estética, de su forma de sorprender con acabados rotundos y piezas únicas diseñadas a medida.
Partieron de una base de marcada personalidad, con unos elementos constructivos rotundos, como las grandes dimensiones de los espacios, el artesonado del techo o los espectaculares muros-ventana que abren la vivienda al exterior. Se requerían soluciones decorativas que, a la vez que encajasen con lo ya existente, humanizasen la casa, la enriquecieran, la completaran con su calidez. Es aquí donde ponen el buscado punto de glamour los muebles king size diseñados por Oitoemponto, con maravillosos y ricos acabados que son seña de identidad del estudio.
Lacas brillantes, maderas muy veteadas, mármoles y espejos, componen una decoración con guiños a los años dorados de Hollywood, mezclada con clásicos del diseño del siglo XX o detalles exclusivos, como las piezas de uno de sus creadores favoritos, el francés Hervé van der Straeten. Además, en su búsqueda de la excelencia, la elección de los textiles merece una mención a parte. Quizá por los inicios en la moda de Artur Miranda, una constante de Oitoempunto es realzar sus diseños con tejidos de texturas envolventes, y alfombras artesanales enormes que forman un conjunto hiperglamuroso de definida personalidad.