UNA CASA DE LABRANZA REHABILITADA
MIÑA TERRA GALEGA
El refugio del diseñador de moda Jorge Vázquez en su Galicia natal es un compendio de reciedumbre rural y exquisitez estética. Un mix que, como sus colecciones de alta costura y prêt-à-porter, destila una gran personalidad.
CUARTO DE BAÑO
Un espacio muy mimado que recibe luz natural gracias a la ventana cenital, de Velux. En los paños revestidos con papel de rayas, de Gastón y Daniela, dos lavabos gemelos, con espejos de Becara. La bañera es una pieza de mármol diseñada por el propietario y hecha a medida.
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Quizá fuera por el jardín, quizá por el viejo hórreo o la fuente de la que brota incesante un manantial, o por los gruesos y vetustos muros de piedra... Lo cierto es que el diseñador de moda Jorge Vázquez se sintió irremediablemente cautivado por esta casa de labranza, con más de 300 años de antigüedad, que en su momento perteneció al Conde de la Maza.
«La ardua rehabilitación se llevó a cabo gracias a mi padre y mi hermano. Sin ellos este proyecto hubiera sido imposible», explica Jorge Vázquez. Se renovaron por completo los espacios y se cambió la distribución, utilizándose la referencia de la piedra al desnudo como nexo entre pasado y presente. Este mismo vínculo guía la decoración, ideada por Jorge Vázquez: piezas antiguas y nuevas encajan a la perfección para articular unos ambientes cálidos y muy confortables.
Es entonces cuando entran en juego los detalles que dotan a la atmósfera de personalidad: retratos antiguos de familia –súper de moda–, vajillas de La Cartuja de Sevilla del s. XVIII –los platos en las paredes son un must– o los grupos de colecciones –de porcelana china, de candeleros...–. Son toques que llenan los ambientes de vida, de solera, como si llevaran allí siglos, aunque con la dosis de modernidad que los actualiza. Una nueva forma de entender la decoración de una casa de campo, con encanto y sabor de antaño, en clave de presente y con una elegante sofisticación.