UN PISO EN MADRID REFORMADO
LA MEJOR ALIANZA
Esta casa madrileña es fruto del trabajo en equipo del arquitecto Ricardo Elizondo y la interiorista María Lladó, que consiguieron hacer realidad el deseo de sus propietarios: espacios modernos, acogedores e inundados de luz. Todo un canto a la comodidad y la belleza.
MISCELÁNEA DE ÉPOCAS
En la cómoda del s.XVII
se ha situado una lámpara de los años 70 en acero cromado, procedente del showroom de María Lladó, y en la pared, una obra de Eliseo Meifren.
PUBLICIDAD
La historia de esta vivienda lleva detrás mucho tiempo, dedicación y la eficaz labor conjunta de la gran familia que formaron los dueños junto con el arquitecto
Ricardo Elizondo y la decoradora
María Lladó, responsable del interiorismo. Situada en una colonia residencial de la zona norte de Madrid, la edificación, de los años 60, con un patio ajardinado, era una magnífica opción. Sin embargo, su anticuada tipología, el estado de la finca y los gustos de los propietarios influyeron en la decisión de construir desde cero, sin mantener ningún elemento del inmueble original.
Los criterios aplicados al proyecto fueron muy claros: querían una casa amable y acogedora. Para ser vivida. Con zonas comunes amplias, pero, a la vez, extraordinariamente cálidas. Y sobre todo, que mantuvieran plena independencia entre ellas. El resultado fue este unifamiliar de interiores generosos, bien distribuidos y despejados, pintados en tonos blancos y con suelos en Polidurit claro que intensifican la espléndida luz natural que reciben.
De hecho, el salón es la pieza clave de la casa por su amplitud y también por su especial localización, con ventanales abiertos al patio ajardinado.
Arquitecto e interiorista trabajaron para conciliar con maestría los conceptos de belleza y utilidad. Esta suma de esfuerzos se refleja en la fluida distribución, en la elección de revestimientos y en otros aspectos esenciales como la iluminación, con focos tipo cine o lámparas articuladas.