PUBLICIDAD
Situada a un paso de El Retiro madrileño, la rehabilitación de esta vivienda implicaba un reto importante: respetar las características arquitectónicas del edificio sin perder de vista la modernidad en su más amplio concepto. Era necesario un cambio distributivo, funcional y decorativo. Una transformación drástica, ya que no se habían acometido reformas en los últimos cuarenta años y, por ejemplo, el semisótano con que cuenta la casa estaba destinado a almacén y carbonera. El magnífico resultado obtenido es obra de dos equipos de arquitectos:
Quam Arquitectura, formado por
Borja Puras Vázquez de Prada y Juan Ramón Jímenez, y el estudio
Porras & LaCasta Arquitectos, con
Fernando Porras-Isla y Arantxa La Casta.
El edificio fue construido a principios del siglo XX con la tipología de aquella época: muros de carga de ladrillo macizo y sillares de granito en su encuentro con el terreno, forjados metálicos con bovedilla a la catalana... La propiedad, que trabajó mano a mano con los arquitectos en la definición del diseño involucrándose en todas las fases del proceso, quería una reforma que mantuviese la esencia original, resaltando las joyas estructurales –zócalos, puertas, bóvedas y arcos de ladrillo– y restaurando las carpinterías y contraventanas.
La obra, realizada por la empresa
Embroes, consiguió una casa cómoda y alegre, salpimentada de detalles singulares. Tanto en la planta de calle, que acoge salón, comedor y cocina, como en el semisótano, donde están los dormitorios, la decoración responde al gusto por la mezcla, por la unión de lo actual con la tradición. Así, diversas tendencias tienen cabida en un marco que no deja en absoluto indiferente.