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especial
AINHOA ARTETA
Natural y glamurosa a la vez, así es esta dama de la ópera, Ainhoa Arteta. Dos rasgos de su temperamento que encontramos en el ambiente de su caserío en el norte. ¡Sencillamente chic!
AINHOA POSA CON KOXKA -su fiel compañera en innumerables viajes- a las puertas de su hogar, una sencilla casa de guardeses construida en el año 1800 por un lord inglés

Mágica, magnífica y arrolladora son tres de las alabanzas que recordamos haber leído en las críticas sobre Ainhoa Arteta mientras pulsamos el timbre de su domicilio no sin cierta turbación. ¿Cómo será ella? y ¿cómo nos recibirá al abrirnos las puertas de su hogar? Estas dudas se disipan en minutos al verla bajar de su cuarto con una toalla enrollada a la cabeza y esbozar una sonrisa sincera, una especie de imán en armonía con el resto de atractivos por los que muchos la consideran como la top model de la ópera. Cercana, natural, ¡nada diva!, así es Ainhoa.

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Enseguida está lista para hablarnos de cómo encontró su nueva casa, donde vive desde el 2004 con su hija después de una larga estancia de diecisiete años en Nueva York: "Fue como un flechazo. Está en un terreno elevado que había sido bastión de los alemanes. La construyó un lord inglés aficionado a las cacerías y se conservaba tan bien que casi no tuve que reformarla". Nos lo dice con esa increíble voz, la misma capaz de levantar del asiento al público de teatros de todo el mundo y por la que esta cantante lírica, nacida en la localidad guipuzcoana de Tolosa, ha merecido innumerables premios.
"A decorarla me ayudó mi prima Nerea, que es interiorista, y, salvo algunos muebles adquiridos en la tienda Emily's Nook de San Sebastián, casi todo me lo he traído de América". Su vida allí le marcó mucho y, como en su piso de Nueva York, en su actual vivienda dominan los colores tranquilos y suaves -blancos, cremas y neutros-: "Necesito espacios serenos y cómodos porque mi vida ya es suficientemente caótica, de hecho tengo tres maletas abiertas en mi cuarto". Y es que no para de viajar. Debido a eso y también a su forma de ser, tan apegada al contacto humano, la familia y los amigos son sus pilares y con ellos comparte los mejores ratos: "De mis viajes siempre traigo algún recuerdo especial: un instrumento bereber o una flauta de una tribu árabe. Y lo que me atraen muchísimo son las piezas de arqueología, que suelo elegir como regalo de cumpleaños".
La soprano de España en estos momentos -según Monserrat Caballé- prefiere "ambientes despejados, decorados con muebles de caserío alternados con alguna pieza de época que da personalidad". Nos lo cuenta mientras posa para Nuevo Estilo junto al piano antiguo donde ensaya su próximo estreno en el palacio Euskalduna de Bilbao: Diálogo de carmelitas, de Francis Poulenc. ¡Seguro que volverá a triunfar!





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