Si algo caracteriza a la propietaria de esta casa, Carmen March, es su sensibilidad y capacidad creativa, dos virtudes que se reflejan tanto en su vivienda como en su profesión. Afincada en Madrid desde hace algunos años, la diseñadora de moda mallorquina reconoce la suerte que tuvo al encontrar "este céntrico piso del barrio de Salamanca, con patio interior, desde el que puedo ir andando a mi lugar de trabajo", donde prepara sus colecciones -los críticos han dicho de ella que tiene un sexto sentido para los tejidos- y realiza a medida los diseños que le encargan sus clientas.
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Al comprar la casa, hace siete años, Carmen se encontró con una antigua oficina diáfana y muy luminosa, pero sin muros de contención ni divisiones. Este hecho hizo necesario realizar una primera reforma para conseguir "una vivienda cómoda, práctica y estructurada, sin perder por ello la luminosidad ya existente", nos explica.
Sin embargo, su espíritu inquieto e innovador y, especialmente, "la necesidad de contar con más espacio para almacenar libros, CD y ropa" la llevaron a ejecutar hace dos años una segunda obra, "en la que se cambió todo de arriba abajo". Esta acertada puesta al día fue obra de Círculo Q Arquitectos, donde trabaja su amigo y arquitecto Julio Jiménez del Corral. Tras cambiar los suelos, las oscuras ventanas de cristal tintado o instalar el aire acondicionado, oculto en la escayola del techo, Julio reorganizó los ambientes para sacar el máximo partido al espacio.
En el nuevo planteamiento, las estancias se han separado por usos y funciones. En la zona más exterior de la casa, y, por tanto, de mayor luminosidad, se sitúan el dormitorio principal, el baño, el vestidor de ella y el de su marido, y el salón-comedor. Aquí destaca el interesante juego de color creado con la pared en gris y el rojo utilizado en el pilar maestro. Más cerca de la entrada se encuentra lo que antes era la habitación de invitados, que con la reciente llegada de su hija, Antonia, se acaba de convertir en el cuarto del bebé, y en torno al patio interior está la cocina. Éste es uno de los lugares favoritos de Carmen, quien, además de melómana y aficionada a la lectura, es una apasionada de los fogones.
La vivienda de la diseñadora muestra su creatividad, su gusto... el saber hacer en definitiva, tanto en la elección de colores y texturas como en la mezcla de materiales y mobiliario, para componer interiores personales y cien por cien contemporáneos.