Aunque empezó a hacerse conocido en nuestro país por el personaje de Pablo en la telenovela Te voy a enseñar a querer, fue el Franco Reyes de
Pasión de gavilanes quien le catapultó directamente a la fama. El hacendado que se casa con su gran amor, Sarita Elizondo, tras muchos avatares no sólo le ha convertido en un preciado objeto de deseo femenino, sino que, profesionalmente, le abrió las puertas del mercado español: copresentador de la pasada gala de Nochevieja de Antena 3, conductor del concurso Estoy por ti de la misma cadena, imagen de la campaña publicitaria de las rebajas de unos grandes almacenes... Ahora, la racha continúa en Colombia, donde el galán argentino -cuyo verdadero nombre es Misael Browarnik Beiguel- se encuentra rodando una nueva telenovela. Antes de marcharse nos recibió en su casa de Madrid, un moderno apartamento del grupo Heranfú que ocupa cuando está en España.
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El piso se encuentra en la Gran Vía, en pleno centro, ya que a Michel Brown le encanta disfrutar de la ciudad cuando su poco tiempo libre se lo permite: "Aunque soy muy casero, me lo paso en grande en Madrid. Asdrúbal, el ex de Bibiana Fernández, me ayudó a acomodarme y ahora me siento muy a gusto acá. Encuentro muchas similitudes con Argentina, la comida, la forma de relacionarse, el ambiente de la noche, el trabajo...". En cuanto al tipo de casa, lo tenía muy claro: "Me gustan los espacios abiertos, luminosos, de techos altos; con pocos muebles, pero mucha calidez. Y esta vivienda cumple perfectamente los requisitos".
Decorado enteramente en blanco, un color que a Michel le da serenidad -"mi ritmo de vida es muy fuerte y necesito desconectar cuando cierro la puerta de casa"-, el apartamento es un gran espacio diáfano de 80 m2 en el que se suceden los ambientes sin apenas barreras visuales. La iluminación es un punto que se ha cuidado especialmente. La idea, inspirada en la película Contact, era crear con focos regulables un ambiente relajante y flotante donde toques azules rompieran la hegemonía del blanco. En cuanto a la decoración, mobiliario de diseño y muchos recuerdos personales para no echar de menos su país y su gente: las fotos de su familia y de los viajes con amigos ocupan un lugar preferente en el piso. Como los muchos relojes, sombreros o instrumentos de percusión que el actor colecciona. Tocar estos últimos, con los que siempre viaja, es, además, una de sus grandes aficiones: "Lo hago siempre que tengo un rato. La música es vital para mí, me da energía".
Por su trabajo, Michel pasa poco tiempo en casa -"me gusta mucho comer fuera; un menú de España que me encanta es boquerones en vinagre para empezar, luego jamón ibérico y para terminar, patatas estrelladas con huevos de Casa Lucio"-, pero cuando está en ella se considera "el mejor anfitrión del mundo. Tengo siempre la música adecuada, comida especial... Sé crear un buen ambiente".