PILAR LÍBANO Y ANTONIO MIRÓ
DEPURADOS
Grandes interioristas eligen a su álter ego en la moda. ¿Resultado? Propuestas coherentes para un total estilo de vida.
ACUDE A ELLOS SI...
Tienes un estilo intemporal, no sujeto a los vaivenes de las modas.
Te atrae la belleza de la madera y te seduce la fuerza del hierro.
Piensas firmemente que la comodidad es lo primero.
Las telas antiguas son tu perdición.
Te gusta la ropa influida por la arquitectura y el interiorismo que bebe de la moda.
Sobriedad, tranquilidad y mesura son tus señas de identidad.
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En los ochenta eran vecinos y de ahí viene su amistad y una relación profesional materializada en proyectos como el hotel Miró de Bilbao o las bodegas catalanas Vilarnau. El sitio donde hoy los encontramos es el estudio de Antonio Miró, un espacio diáfano y luminoso, en una antigua fábrica del Poble Nou barcelonés, donde se reúnen a menudo.
Ambos ven sus disciplinas muy ligadas. Así, la interiorista suele fijarse en colores, telas y tendencias de ropa para sus trabajos, mientras que el modisto presta mucha atención a la arquitectura al diseñar sus colecciones, entre las que se hallan líneas de muebles.
A Antonio le cautiva el estilo de Pilar, «que se escapa de las modas. Quizás es la primera decoradora que no muestra tics de decoradora, tiene muy buen gusto y a la vez profundidad». La sincronización entre ambos se evidencia en la réplica de Pilar: «Valoro mucho en Antonio que no va muy ligado a la moda, es más avanzado: mira, estudia, mezcla, recicla...».