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Resultaba impensable emprender una reforma que obviara el legado de un hotel tan emblemático como es el Villa Magna. Por este motivo esencial,
Thomas Urquijo y su estudio, Resco Decoración, pusieron todo su empeño en mantener el lustre y encanto urbano que lo ha definido siempre, a pesar de llevar a cabo una obra integral en la que se han reestructurado espacios, actualizado instalaciones e ideado una renovada imagen.
La decoración muestra el corte tradicional que le correspondía, cierto, pero a la vez destila la frescura de un clásico muy joven y modernizado.
Combinaciones cromáticas punteras, tapicerías lisas y nobles en capitoné y una lista exquisita de muebles diseñados por el propio interiorista conforman, junto con la calidad de materiales y el nivel estructural, un escenario que define el auténtico upper level.
Al plantear la nueva distribución, de cada tres habitaciones se extrajeron tan sólo dos, con el fin de ampliar superficies y así lograr un mayor número de suites. Fue en estas estancias donde, además de ubicar piezas de factura reciente, se llevó a cabo una labor importante de restauración de muebles originales. De fondo, una gama textil en blancos ahumados, grises tostados y camel serenan los sueños.
En definitiva, zonas comunes e íntimas delatan un éxito estético asegurado entre su clientela más chic.