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UN JARDÍN A PRUEBA DE SEQUÍAS
Calor extremo y falta de agua para el riego: las condiciones de buena parte de los jardines en los próximos meses no son problema si adoptas unas sencillas medidas y eliges las plantas adecuadas.
MADROÑO
Es tan rústico que, una vez establecido, este arbolito puede vivir de la lluvia.

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Quieres tener la tranquilidad de que tu jardín soportará sin sufrir las cada vez más frecuentes restricciones de riego? Toma unas sencillas medidas de ahorro y prevención, como son la protección del suelo con un acolchado o con plantas cobertoras que mitiguen la evaporación, la instalación de riego por goteo y, esto es crucial, la juiciosa elección de especies que apenas necesitan agua para su correcto crecimiento.
Las plantas del Mediterráneo han desarrollado adaptaciones eficientes para soportar los largos períodos estivales de sequía. Unas se protegen de las pérdidas por evaporación con una pelusa blanca o plateada (santolina, salvia) o con el endurecimiento en sus pequeñas hojas (encina, olivo, rusco). Otras almacenan el líquido en sus hojas o tallos crasos (semperviva, aptenia, sedum). Casi todas tienen largas raíces que llegan a las capas de terreno profundas, donde la humedad es mayor. Las hay que dejan de crecer cuando el agua escasea (madroño). Es más, el exceso de riego y de abono es contraproducente en este tipo de vegetación porque acelera el crecimiento natural y altera la silueta o forma propia de cada especie, menguando su valor ornamental. Además, algunas se debilitan al alterarse su ritmo fisiológico o sufren por el riego en las hojas (casi todas las variedades de crasas) o en las raíces. Y para proteger a las plantas pequeñas del sol directo, colócalas a la sombra de árboles caducifolios que en verano refrescan el ambiente al evaporarse a través de las hojas el agua que bombean las raíces.