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Durante el fin de semana, cuando lo usual es escapar al campo buscando un respiro, Raquel Meroño realiza el camino a la inversa: deja su chalé a las afueras de Madrid y se instala en esta casa que posee en pleno centro. Hace cuatro años, cuando la actriz y su pareja lo adquirieron, el local –ubicado en un edificio de 1870– albergaba un estudio de fotografía y, antiguamente, un taller de carpintería. Raquel, apasionada de la decoración, enseguida vio que el espacio reunía todos los requisitos para convertirse en un loft, en el sentido estricto del concepto.
Esto es, una vivienda en un edificio de procedencia industrial: aspecto fabril, de arquitectura muy marcada, techos altos, sin tabiques... Tras la reforma, llevada a cabo por GV, conservaron una de las paredes de ladrillo visto. Sin embargo, para mejorar la luminosidad de la vivienda, el muro sobre el que incidía la luz natural se alisó y pintó de blanco. El suelo se pavimentó con cemento pulido, un material muy contemporáneo, al que añadieron un toque de sofisticación: motivos florales, los mismos que se reproducen en las cristaleras que separan la zona de dormitorio y baño – la única independiente, para garantizar la privacidad–.
El resto de las áreas se distribuyen en línea y comparten un mismo espacio: cocina, garaje –siempre con una moto de Makinostra–, comedor y salón. «Esta ha sido nuestra vivienda hasta que llegaron las gemelas. No era el entorno para criarlas», explica Raquel refiriéndose a Martina y Daniela. Ellas fueron la causa de que la familia se trasladara a Aravaca: «Pensamos vender el loft, pero nos daba mucha pena. Había sido como una especie de club social de amigos. Nos quedamos con él y lo convertimos en nuestra vivienda de fin de semana. Pero para amortizarlo, decidimos alquilarlo». Así surgió Rock and Loft (www.rockandloft.com). Raquel inspiró su negocio en una práctica neoyorquina muy común allí: «Alquilan las casas para cenas privadas. Nos pareció una buena idea». Y estaba en lo cierto. Anuncios, rodajes y un sinfín de eventos más han tenido lugar en este espacio de 150 m2, que será la casa de El Duque en la nueva temporada de la serie Sin tetas no hay paraíso. Sin embargo, este loft sigue siendo el refugio favorito de Raquel y su pareja: «A veces, dejamos a las niñas con los abuelos y venimos aquí los dos solos, como si nada hubiese cambiado».
ME GUSTA...
- La decoración. Cada vez más. Nos hemos construido una casa en Bali. Mis socios, Vicky y Etienne, y yo nos hemos encargado del interiorismo.
- El estilo ecléctico. Sobre todo moderno mezclado con étnico.
- Las reuniones con amigos. Soy muy casera y disfruto muchísimo organizando cenas, fiestas...
- Viajar. No soy de grandes lujos, pero esto me vuelve loca. Y no me da miedo hacerlo con las niñas, que llevan viajando desde que tenían pocos meses.
- Leer. En mi mesilla ahora hay libros sobre educación.
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