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Su mirada serena posada en el horizonte marino nada tiene que ver con la vorágine en la que está inmersa estos días Lourdes Fernández, la directora de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid, ARCO –que se celebra del 11 al 16 de febrero en Ifema–. Y es que recibe a Nuevo Estilo en su casa donostiarra haciendo un hueco en su agenda repleta de viajes destino Washington, Nueva York, Berlín, Londres y Miami, y antes de volar a India, el invitado de honor este año a la feria que estará representado por 13 galerías y más de 50 artistas consagrados del emergente país asiático.
Es ese ir y venir continuo a ferias y eventos artísticos lo que da sentido a su relación con la casa: «Es mi refugio, gozo con comer aquí con mi familia o invitando a los amigos en vez de salir a cenar. Además, tengo la suerte de que está junto al mar y eso me relaja muchísimo», comenta. Estas afirmaciones contrastan con su imagen extrovertida y cosmopolita: «También soy atípica porque apenas participé en la reforma –un proyecto de las arquitectas Diana Gorostidi y Almudena Grandío–, que supervisó mi marido, Enrique Sarasola. Tan sólo opiné sobre el color de las paredes, pero me gusta su distribución simétrica y, lo que más, la mezcla del minimal y la madera». Hay otro aspecto en el que se aparta de los tópicos y es que, a pesar de su formación clásica, «más que de la pintura, soy una apasionada de la fotografía». Y sobre la crisis, argumenta: «El arte es un valor seguro, tiene que ver más con la cultura y el conocimiento, aporta prestigio personal y social, y eso hace que sea menos vulnerable, más sólido».
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